antonio gramsci


ANTONIO GRAMSCI



                                                           

Nace Gramsci en Ales, Cerdeña, el 22 de enero de 1891, en un mundo salvaje, cruel y brutal, donde los hombres mandan con puño de hierro en sus hogares y las madres enseñan a sus hijos el etnos de la violencia. Esta es una sociedad donde "debilidad significa destrucción". Su primera infancia, según nos cuenta su biógrafo, fue el aprendizaje del cristianismo y la violencia. Sus padres provenían de familias terratenientes de la pequeña burguesía. La madre de Antonio es sarda, pero habla italiano y sabe leer. En una sociedad ignorante como la de Cerdeña, saber leer y ser ávida lectora de la literatura italiana, como es su caso, constituye una excepción, y para Antonio una influencia perenne y admirada.
 el teórico marxista en quien se conjugó el pesimismo de la inteligencia con el optimismo de la voluntad. Sus escritos sobre el papel de lo ideológico en los procesos de cambio social abren el camino a la reflexión sobre el papel legitimador/transformador de los aparatos escolares. Sin embargo, Gramsci, a causa de las duras condiciones de su vida política y carcelaria, no tuvo tiempo ni oportunidad de desarrollar sistemáticamente sus concepciones pedagógicas. Éstas se hallan implícitas en sus conceptos de hegemonía  y revolución cultural, y explícitas, aunque dispersas, en diversos textos de sus "Cartas desde la Cárcel" y en sus célebres "Cuadernos de Cárcel". Para Gramsci, el problema escolar se halla conectado con la relación neurálgica que existe entre pedagogía y política.



FUNDAMENTOS FILOSOFICOS
                                                                                                                
Gramsci destaca la importancia de la filosofía, es decir, de "la teoría". Todos los hombres son filósofos y poseen una concepción de la vida recibida socialmente. En el proletariado existe una notable contradicción entre teoría y praxis revolucionaria, porque la concepción del mundo que tienen los proletarios no es otra que la impuesta por la hegemonía intelectual de la burguesía.
Dice Gramsci que los intelectuales tienen el deber de crear en continua relación dialéctica con las masas, una nueva filosofía que esa la crítica y la superación de la religión del sentido común de manera tal que no se separe de la praxis política. Esto es la filosofía de la praxis llevará al proletariado a una nueva concepción de la vida. Se trata de una filosofía creadora que modificará la realidad misma y que enseñará que no existe realidad en sí misma, sino siempre en relación con los hombres que modifican la historia.
Educación de élites y educación de masas
Gramsci se planteaba también el problema de la educación como un problema esencial en el proceso de elevación cultural del pueblo, que en el período del "Resurgimiento" —típico movimiento de élites— había sido descuidado. Empero, para Gramsci, hacer política no era sólo educar a una vanguardia sino tratar de elevar a las masas al nivel de una cultura integral. Y así lo subraya con la siguiente matización: "Crear una nueva cultura no significa hacer sólo individualmente descubrimientos originales, sino también, y especialmente, difundir críticamente verdades ya descubiertas, socializarlas, por así decirlo, y por lo tanto convertirlas en base de acciones vitales, elementos de coordinación y de orden intelectual y social. Que una masa de hombres sea conducida a considerar unitariamente el presente real es un hecho filosóficamente mucho más importante y original.

Hegemonía y escuela
Considera que para Gramsci el sistema escolar es —como las demás organizaciones culturales que actúan en la sociedad civil— uno de los factores de hegemonía de una clase social y constituye el hilo conductor en la elaboración de los Cuadernos de la Cárcel.
E Para Gramsci no existe una "naturaleza humana universal" (concepto metafísico) ni tampoco una individualidad preconstituida al proceso de formación histórica de cada uno de los hombres. Preguntarse ¿qué es el hombre? es preguntarse si el hombre puede modelar su propio destino. Es decir, si puede crearse una vida propia. Según Gramsci, la respuesta es que "el hombre es un proceso, el proceso de sus actos". O, dicho de otro modo, el hombre es, sobre todo, espíritu, o sea, creación histórica, no naturaleza. Aunque el hombre es un ser material, esta materialidad no puede reducirse al significado que la materia tiene en las ciencias naturales o en las metafísicas materialistas premarxistas. No existe, por lo tanto, una naturaleza humana de base, determinada y fija ontológicamente en la variedad de sus manifestaciones durante el conjunto de su historia sino que la naturaleza humana es un continuo transformarse que se va determinando poco a poco a través de la dialéctica de las relaciones sociales: la naturaleza humana es el conjunto de las relaciones sociales que determina una conciencia históricamente definida. Además, el conjunto de las relaciones sociales es contradictorio en todo momento y se halla en continuo desarrollo, de forma que la naturaleza del hombre no es algo homogéneo para todos los hombres y todos los tiempos hombre en la sociedad y en la escuela
Educación y formación de la personalidad
La concepción que Gramsci tenía de la función de la educación emerge así de todo el conjunto del pensamiento gramsciano y enlaza estructuralmente con la "filosofía de la praxis", en cuanto que ésta aspira a ser una reforma moral cuyo fin será elevar la conciencia crítica de las clases populares para que los individuos que la constituyeron lleguen a adquirir una concepción superior de la vida
Rechazo del determinismo y del innatismo pedagógico
El rechazo que Gramsci realiza tanto del determinismo como del innatismo pedagógico es una consecuencia de su concepción de la naturaleza humana. Según Gramsci, no se puede hablar de una naturaleza "a priori" del niño, ni del hombre en general, innata, cuya simple función sería la de manifestarse
Educación crítica
Gramsci, maestro no es sólo el que enseña en la Escuela, sino que el verdadero maestro, el educador, es aquel que representando la conciencia crítica de la sociedad, y teniendo en cuenta el tipo de hombre colectivo que se encuentra representado en la Escuela, asume el papel de moderador entre la sociedad en general y la sociedad infantil en desarrollo. Es también educador y quien secunda estimula el proceso evolutivo a través de la búsqueda de un equilibrio dinámico y dialéctico entre imposición social e iniciativa autónoma del individuo. Gramsci considera también al maestro como intelectual, es decir, como un dirigente (especialista político) que trabaja en el campo de la educación difundiendo la ideología del bloque histórico dominante o tratando de elaborar la hegemonía del nuevo bloque emergente.

LOS CUADERNOS DE LA CARCEL

Los 32 Cuadernos de cárcel, de complejas 2.848 páginas, no fueron destinadas para ser publicadas, contienen reflexiones y apuntes elaborados durante su reclusión, iniciados el 8 de febrero de 1929, fueron definitivamente interrumpidas en agosto de 1935 a causa de la gravedad de su salud. Fueron enumerados, sin tener en cuenta su cronología, por su cuñada Tatiana Schucht que, junto con Piero Sraffa, logró sustraerlos de las inspecciones policíacas y entregarlas al banquero Raffaele Mattioli, secreto financiador de las redacciones de Gramsci, el cual las confió en Moscú a Palmiro Togliatti y a los otros dirigentes comunistas italianos.
Después del final de la guerra los Cuadernos, revisados por Felice Platone, fueron publicados por la casa editora Einaudi – unidas a sus Cartas de cárcel remitidas a los familiares – en seis volúmenes, ordenados por argumentos homogéneos, con los títulos:
  • El materialismo Histórico y la filosofía de Benedetto Croce (1948)
  • Los intelectuales y la organización de la cultura (1949)
  • Il. Risorgimento (1949)
  • Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno (1949)
  • Literatura y vida nacional (1950)
  • Pasado y Presente (1951)

En 1975 los Cuadernos fueron publicados con edición de Valentino Gerratana según el orden cronológico de su elaboración. Fueron recogidos en volumen también todos los artículos escritos por Gramsci en el Avanti!, en el Grido del popolo y en el Ordine nuevo.
En 2010, Ediciones Godot publicó Las maniobras del Vaticano, una recopilación de sus notas dedicadas exclusivamente a estudiar la relación entre Iglesia y Estado e Iglesia y Occidente, y su injerencia en la economía, la cultura y la política de la sociedad.






LA ESCUELA UNICA
La escuela unitaria propuesta por GRAMSCI recibe este nombre no sólo por su carácter estatal sino también porque propone una perspectiva programática según la cual, antes de iniciarse el estudio de las especialidades, todos los alumnos deben formarse en una dimensión cultural única, que tiende al HOMBRE INTEGRAL. La Escuela Unitaria, que abarca unos DIEZ AÑOS, realiza en esta etapa la homogeneización del alumnado en los principios y la orientación pedagógica y educativa en los principios comunes. Sostiene GRAMSCI que, en un primer período, junto con la instrucción elemental o enseñanza primaria y la sociedad, “como los elementos primordiales de una nueva concepción del mundo que entra en lucha con las concepciones venidas de los diversos ambientes sociales tradicionales de los diversos ambientes sociales tradicionales: es decir, de las concepciones que podemos llamar folklóricas”.

Explícitamente y sin escrúpulos, GRAMSCI afirma que en esta primera etapa la tarea de la escuela es “niveladora”, tiende a disciplinar y a obtener un “conformismo” con los principios y el sistema de la filosofía de la praxis o marxismo.

El propone la creación de una escuela unitaria: “escuela única inicial de cultura general, humanista, formativa, que equilibre justamente el desarrollo de la capacidad de trabajo manual.
A la escuela unitaria la concibe como activa, ser una escuela ligada a la vida y sostenida por el Estado.
Considera que la escuela unitaria debe tener varias etapas:

Se disciplina al niño

El niño ya es responsable y autónomo

El maestro se convierte en guía

Gramsci marca en la vida del niño dos etapas: antes y después de la pubertad: en la primera etapa, la educación debe caracterizarse por cierta acción y disciplina necesaria para formar la personalidad del niño; después de la pubertad, toda intervención se hace odiosa, tiránica, insoportable, en esta etapa, la educación debe ser más creativa y libre, fomentando la autodisciplina y la autonomía.


ANALISIS DE ESTA TEORIA EN EL MARCO DE LA EDUCACION CONTEMPORANEA




Gramsci lo sabe es el proceso histórico natural de la actividad del hombre que persigue sus fines. Proceso sujeto a leyes que se producen y se realizan a través de la actividad de los individuos, las comunidades, los grupos y clases sociales, quienes, lejos de constituir un momento pasivo, un simple instrumento de la astucia de una razón espiritual o económica, constituyen sus propios productores, sus propios creadores. Conciencia y voluntad organizadas, sí, pero organizadas en correspondencia con el sistema de determinaciones económicas, políticas y sociales producidas y reproducidas por la propia actividad humana, y susceptibles de ser transformadas por ella. Significa no fetichizarlos.
Significa enfrentarse a las tendencias objetivistas, que ya en época de Gramsci comienzan a usurpar el nombre de marxismo. Significa asumir la condición de pensador revolucionario, la posición leninista que pone todo su empeño en la organización de la subjetividad revolucionaria, frente al "curso natural" del desarrollo capitalista.
El pensamiento gramsciana –marxista, en general–, toda la teoría y la práctica de lucha anticapitalista y de construcción socialista debe partir de un estudio del capitalismo en sus determinaciones esenciales, y del análisis concreto de las lógicas e históricas en que tiene lugar la acción revolucionaria en cada momento y lugar.

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